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Plan del color

Descripción del plan del color de Málaga

Plan del Color

El estudio del color de Málaga es un proyecto de investigación aplicada que surge de la voluntad del consistorio malagueño de impulsar la recuperación del centro histórico de la ciudad, apostando por su recuperación integral.

Consiste en un análisis particularizado de la situación de cada fachada, atendiendo a las cuestiones de orden histórico o paisajístico. Se trata de examinar la arquitectura y los sistemas constructivos propios del entorno urbano, para deducir posteriormente sus constantes cromáticas de cara a plantear una paleta de colores coherente, representativa y respetuosa con las particularidades de la ciudad.

Patrimonio existente

El conjunto de edificaciones del centro histórico, en lo que se refiere a la arquitectura civil y doméstica de la ciudad puede agruparse en cuatro grandes grupos:

  • Edificios barrocos (1700-1830): es el grupo más antiguo, que se identifica claramente por su escasa altura (planta baja y 1 ó 2 pisos). Excepto algunos grandes palacios, su distribución en el tejido urbano suele quedar relegado a calles de menor importancia, en zonas que, por su carácter residencial, no han sufrido transformaciones importantes. Dentro de este grupo se incluyen también la mayor parte de las iglesias de la ciudad. En las fachadas de estos edificios prima más el diseño de cada una de sus partes que la composición global de los elementos que la forman.
    Este grupo, representa el 21 por ciento del total del censo existente en el centro histórico y mantienen bastante bien sus características tipológicas. De esta época se están recuperando un significativo número de fachadas decoradas con estucos y con esgrafiados geométricos e incluso, algunas de ellas con decoraciones de arquitecturas fingidas de forma que se le daba gran nobleza a edificios de por sí mismo algo pobres.
  • Edificios eclécticos (1830-1900): es una arquitectura muy estandarizada, sin grandes diferencias morfológicas entre los edificios nobles y los de carácter más popular. Los elementos que mejor la identifican son los balcones. Los miradores de carpintería de madera, profusamente utilizados, son también una aportación de este período.
    Esta arquitectura aparece gracias a los renovados espacios abiertos, formando calles completas. Se eleva la altura de los edificios y las parcelas son de mayor tamaño. Son edificios que aguantan mal la falta de mantenimiento a la que se han visto sometidos en los últimos años. Este grupo concentra el 50 por ciento de las edificaciones del centro.
  • Edificios del modernismo y regionalistas (1900-1940): es el grupo menos numeroso de todos. Este conjunto de edificios recogen los influjos del decorativismo modern-style y sobre todo del regionalismo cultivado por los arquitectos andaluces. Sus fachadas recogen las decoraciones en piedra artificial junto con otras técnicas más arraigadas en la tradición local, como los paramentos de ladrillo a cara vista y la decoración de azulejos. Aparecen grandes voladizos gracias al empleo de acero laminado, remates escultóricos de carácter monumental, y la sustitución de los miradores neoclásicos por tribunas de obra. Estos edificios suponen solo el 8 por ciento del conjunto.
  • Edificios contemporáneos (posteriores a 1940): se emplazan de forma bastante uniforme por todo el recinto antiguo. Se trata de edificios que vienen a sustituir edificaciones obsoletas, normalmente agrupando parcelas más pequeñas con el fin de aumentar la rentabilidad de las operaciones. Este grupo supone el 18 por ciento del conjunto.

Los estudios cromáticos

De cada uno de los edificios rehabilitados se han sacado muestras de sus fachadas, tanto del paramento como de las decoraciones, recercados, carpinterías (cierros, ventanas y venecianas) y cerrajería.

Se van separando las distintas capas de pinturas que a lo largo de los años se le han ido aplicando, hasta llegar a la capa original, que después de limpiarla y aumentarle la luminosidad perdida por la intensa luz del sol, da el color original en los distintos elementos del edificio.

Para cada uno de los estilos anteriormente mencionados existe una paleta cromática de aplicación general según sus distintos elementos arquitectónicos. Así pues, una vez estudiado el estilo de cada uno de los edificios, sus elementos decorativos, su fecha de construcción así como el arquitecto diseñador de cada fachada, teniendo en cuenta también los edificios colindantes, el estado de deterioro de estos, la estrechez o la anchura de la calle en la que está ubicado, la vistosidad en la perspectiva lejana, y su orientación sur o norte, y además teniendo en cuenta la polución a la que pueda estar sometido (calle peatonal o con gran afluencia de tráfico rodado), después de tener en cuenta todos estos datos se informa del cromatismo de cada uno de los edificios a rehabilitar.

Clasificación de los colores

Para la clasificación de los colores se ha elegido un sistema de codificación A.C.C. (Acoat Color Codification), muy divulgado a nivel europeo. Mediante un colorímetro y un programa de software se puede asignar un código cualquier color. En este sistema cada color se identifica a partir de seis dígitos, por ejemplo E8.25.41:

  • Los dos primeros dígitos identifican la tonalidad, que se refiere la naturaleza del color, por ejemplo, rojos, verdes, azules, violetas....
  • Los dígitos intermedios corresponden a la saturación, es decir, su grado de intensidad.
  • Los dos últimos dígitos corresponden a la luminosidad o claridad que se mide según la cantidad de luz que refleja el color.